Amor urbano
¡Al más puro estilo Freddy Mercury y Montserrat Caballé! Es curioso, porque cada vez que voy a Barcelona, la conozco un poco más, la redescubro y voy dejando un poquito de mí, de mi corazón, de mi pasión... En cierto modo la tengo como mi ciudad platónica. Supongo que influye saber que al menos a corto plazo no voy a poder vivir allí, pero me gustaría que fuera una tarea 'obligatoria' en mi vida.
Poder pasear saboreando cada calle y cada edificio, y nunca mejor dicho, porque en mi cabeza es una ciudad de caramelo a la que me encantaría poder dar mordiscos y guardar pedazos en una cesta de picnic, para días grises en ciudades tristes. O curiosear tiendas frikis, con dependientes a los que te encantaría dar un abrazo por tener el valor y la imaginación de montar negocios así.
También poder sentarse a hablar con la brisa del puerto, montar en funicular, admirar las vistas del Tibidabo, degustar un chocolate en uno de esos rincones tranquilos que toda gran ciudad tiene. Son estas cosas las que consiguen recargar mis pilas para afrontar las tonterías de 'UN dónde peor'.


0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home