Ventiscas

11.8.06

Mi viejo muro de las lamentaciones

Cuántas veces habré oído en mi vida 'Hay que dar para recibir' o 'Manos que no dais qué esperáis'. Mi madre por lo menos nos la decía dos o tres veces al día; como grabada con fuego la tengo en mi cabecita. Me la repito cada día y, por supuesto, lo cumplo en la medida de mis posibilidades (por cierto, hoy vengo a echarme flores, porque como nadie me las echa, pues ¡qué cojones!) Nunca pondría en entre dicho un dicho (valga la redundancia), y mucho menos si es mi madre la que lo ha pronunciado, pero es que a los hechos me remito. Yo creo que me he quedado seca y encima parece que me paso dando... qué cosas. Al final voy a ser una ingenua y no me había dado cuenta hasta ahora.

Éste es el post-protesta. Sí amigos invisibles (total no creo que nadie lea esto... me puedo desquitar), aquellos a los que estoy pidiendo ayuda desesperadamente y de los que sólo he recibido silencios, reproches, ausencias, excusas, o simplemente nada. Me resulta muy curioso ver qué rápido se rinde la gente. Tan rápido, que nadie (menos uno, la excepción que confirma toda esta absurda regla) ha decidido hacer algo tan sencillo como venir a darme un abrazo. Supongo que más de uno, dos... ¡bueno quizá todos!, penséis que me lo merezco. Pues mira, ya vale de lamentaciones (¿verdad?); sinceramente creo que no me merezco esto. Tengo ya un caminito importante recorrido, con muchas vivencias de lo más variadas (porque mira que las he pasado putas, hay que ver), y como de todo se aprende, qué duda cabe que estoy aprendiendo de ésta... ¡vaya que si lo estoy haciedo! De hecho, creo que todos podemos aprender.

No vengo a lamentarme, vengo a desquitarme. No vengo a exigir, vengo a suplicar. No vengo a reprochar, vengo a hacer ver mi propia 'warning sign'. Porque en algún momento será tarde. Quizá ya se ha hecho tarde. Y entonces, justo ahí, desde luego ya no seré yo la que me lamente.

Al igual que el dicho de mi madre, empiezo a cuestionarme muchas otras cosas. Porque claro, si los consejos que siempre me han dado los sigo por una vez en mi vida y veo cómo, en realidad, no tienen ningún tipo de efecto, sino todo lo contrario... Y además me doy cuenta de que ni así encuentro la salida... Pues estoy pensando que quizá deba volver a los métodos de siempre, es decir, buscarla yo sola, como siempre he hecho hasta ahora. Quizá ahí esté la clave, en que no me aguanta ni Dios, y en que todos esos 'tía, no cambies nunca' en realidad no era más que hipocresía... Definitivamente tiene que ser eso.

Pues ya está, amigos invisibles: hoy 11 de agosto de 2006 he decidido que voy a cambiar... Eso sí, que a nadie se le pase por la cabeza preguntar si para bien o para mal, porque igual que los términos de amistad son distintos para unos que para otros, también los términos del cambio dependerán del prisma desde el que se mire. Como la amistad.

Se empieza a hacer tarde, y como decía el anuncio de Coca-Cola "veo una viiiida nueeevaaaaa...". Y lo que sigue.

(Qué a gustico se queda una cuando encamina su rabia de alguna manera).

*Escuchando: 'El club de los humildes' - Mecano <--- jajajajajaja